Me subí al colectivo y cuando saco el boleto, lo miro y lo vuelvo a mirar. Porqué cambio el formato, si el modelo viejo era mejor, o sea, boletos eran los de antes. Comienzo a tener un dialogo con mi ser interior y le pregunto porqué esta pensando en boletos de colectivo, qué tiene de trascendente, no tiene cosas mejor que pensar. Ahí descubro que no era porque sí, ese pensamiento llevo a indagar el porqué de los cambios… ¿son necesarios los cambios? Una vocecita en off me dice que preferiría cierto estatus quo. Pensar que ese concepto proviene del término diplomático statu quo ante bellum, que significa “como era antes de la guerra”…lo cual esta anticipando un inexorable cambio o aún peor, un fin, porque ¡hay que sobrevivir a las guerras!
PAUSE.
Que enrosque que tiene a veces la cabeza, por momento siento cuando empiezo a desenroscar la mía que produje un agujero al otro lado del mundo (haciendo un freno en el centro de la tierra donde por suerte se calcinaron un par de nudos, nudos producidos por la unión de enrosques pasados, presentes y seguramente, también futuros).
Es como que en cada instante la realidad huye entre los dedos, así, como se desliza el agua. Estaba ahí, casi perfecta, como un cosquilleo que terminaría en carcajada liberadora. Teniendo en cuenta el trabajo, el tiempo, la dedicación, el esfuerzo que se invierte para conseguirla así de acabada. Pero de repente bum, algo irrumpe y comienza a retorcerse.
Ahí es cuando nuevamente me encuentro con mi mente sucia, creo que me instinto de supervivencia nunca desarrollo el efecto apotropaico para los malos pensamientos, otra vez como paralizada viendo girar el tiempo entre las sabanas sin poder dormir, en una reflexión molesta y preguntándome donde me equivoque.
PAUSE
¿Cómo llegue del modelo de boletos a preguntarme sobre mis errores? Puede ser que por momentos me olvido de ponerme como una especie de protector solar, pero en este caso es un protector para ideas aberrantes. Pero los pensamientos son olas, torbellinos, impulsos eléctricos que nos llevan de un segundo al otro de la euforia a la depresión, de amar a odiar, del todo bien al todo mal. Ahí estoy de nuevo…es culpa del cambio de boletos.
También fue la culpa de mi estrategia, por creer que las viejitas se bajan antes no conseguí el asiento para ponerme a leer, sumado a mi fobia de los asientos dobles, estoy frita, voy a estar todo el viaje parada…por lo menos si me pudiera escapar a otro lugar con fantasías, pero no!!!! Hoy se me da justo por plantearme mi vida.
PAUSE
¿Dónde estoy? No te lo puedo creer, me pase de la parada!!!!
Dale échale ahora la culpa a la compañía de colectiveros que modificaron los modelos de los boletos.
Conteniéndome las ganas de descargarme con el pobre colectivero, insulto a mi cabeza para que pare y toco el timbre para bajarme. Obviamente que mientras caminaba para mi verdadero destino el enrosque iba aumentando en vez de ir disminuyendo.
Los pensamientos no se pueden controlar, no los quiero controlar pero tampoco quiero que me controlen.

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