Que difícil es acomodar los pensamientos cuando se quiere escupir una verdad que nace desde lo más profundo de las viseras.
Muchas veces me encuentro pensando como se puede ser un poco más humano, si realmente es que se puede ser, y llego a la conclusión que el exilio es la solución. Pero ¿se puede ser humano sin otros humanos alrededor?
Desde mi instinto nace la voluntad de volar, viajar, jugar y no parar de reír, poder sentir la emoción a flor de piel más seguido, besar y abrazar, no reprimir.
Como cumplir con el deber que exige la cultura, que solo me produce la sensación de estar absorbiendo mi imaginación y agotando mis emociones, que solo condena a la exigencia y quiere silenciar lo más posible el que hacer de mi ser y mi niño interior.
Pero es irónica y absurda esta vida que gira alrededor de una socialización construida, donde es necesario producir para tener, sembrar para cosechar (si contas con la virtud de no correr con el factor desgracia y no estar destinado a una sequía). Hay que ser sincero por más que me guste mucho soñar despierto mirando las estrellas no me contento, siempre hay un instante donde la magia se interrumpe, en ese preciso momento como un rayo que eligió su victima aparece una idea con impronta de necesidad absoluta que irrumpe e irrumpe cesantemente para ser satisfecha (pobre de no ser satisfecha, se cobra la deuda con la marca de la frustración, pena de las más pesadas que se hayan concebido), entonces ahí me encuentro otra vez entrando ciegamente al sistema que me hace creer que es imprescindible para poder desear y cumplir esos deseos.
Que obligatorio, forzoso, inevitable, ineludible, imperioso, inapelable, inexcusable, (solo de pensar en esas palabras termino abrumado, aahhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!! grito para experimentar algo de liberación para poder seguir hilando) que irremediable es estar esposado a la realidad para convivir.
Es indignante saber, yo creo que todos saben por más que no se ande ventilando y reconociendo, en fin, saber que no hay nada de nada que garantice un éxito. No es que sea un desdichado ni un sufrido, puedo y pude experimentar la felicidad sin saber realmente que es. No quiero entrar en el eterno dilema de qué es la felicidad, entraría en un planteo filosófico que su fin es el infinito mismo. A lo que apuntaba es que podré ser retorcido, al fin y al cabo creo que indagar nos termina penalizando con la ignorancia, es de sabio sentir, el no cuestionar y aceptar, pero yo siempre opte por el castigo del dolor que produce la verdad, esa verdad que devela que no hay certeza que colme lo total, único, definitivo, solo, incondicional, categórico, terminante, tajante, completo, general, universal…imposible! Sabiendo esto sería estúpido seguir atado a la estirpe y la civilización. Nuevamente imposible! Pero de eso se divierte la vida misma como concepto, la vida es un sarcasmo una burla, queremos sentir que contamos con el don de la ética, la moralidad, que vivimos con virtud, pero no! Estamos manejados por la corrupción, degeneración, perdición, depravación, daño, defecto, imperfección, desvío, inmoralidad, insuficiencia, defecto, carencia, deficiencia, mancha, falta, imperfección, deterioro, anomalía del espíritu, sumergidos en un gran vicio que no tiene cura salvo con la muerte.
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