¿Puedes hacerte adicto a cierto tipo de tristeza y soledad?
Las penas
que producen los desamores me han perturbado el espíritu.
La
consecuencia será poder admitir que mi corazón se volvió un desastre y un sin
sentido.
Igual, estoy
intentando hacerme ver, pero es ahí cuando surgen mis demonios.
En el
ático de mi mente puedo guardar algunas desilusiones, pero cada tanto emergen
como cicatrices.
Es ahí,
cuando súbitamente soy arrastrada a la oscuridad, terminando un poco desorientada…desencontrada.
Perdida. ¿Cuánto tiempo es para siempre?
Pero, con
tantas piedras en mis zapatos he sabido construir un castillo.
Entendí
que la felicidad no depende de los sueños y las imaginaciones, sino de la
voluntad y la firmeza. Empiezo a ganar seguridad logrando esos “imposibles”.
En el
vaivén de mi cadera hacia un nuevo destino voy en búsqueda de la aceptación de
mis marcas.
Te
encuentro, intentándome hacerme ver como soy, no solo para curarme. Sino para
que mis fantasmas se entiendan con los tuyos.
Invitándote
a algo más real, que no deja de ser genuino. Sin temor de perder los estribos y
no caer de lo alto. Sintiendo que no es necesario tener que jugar con el
control. Reconociéndonos en la seducción que no se trasforma en histeria.
Quizás así
podré poner un fundamento en práctica: que ya no necesito volver al ayer porque
me pude convertir en alguien diferente.
¿Cuánto
tiempo es para siempre? Como diría el conejo blanco: a veces, solo un segundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario