jueves, 16 de febrero de 2012

CoMo LlegAmoS a SeR aSí lAs mUjeReS


Hace muchos años atrás, en el siglo donde existían las brujas, hubo una convención de hechiceras para poder caldear al hombre perfecto. Todas reunidas frente a su enorme olla comenzaron a discutir sobre los ingredientes precisos para llegar al resultado esperado.
Una agrego una pizca de escucha, tan imprescindible para cuando las mujeres necesitan desahogarse; pero otra se interpuso y también agrego que puedan hablar, nadie quiere un hombre callado al lado.
La bruja con más experiencia colocó el ingrediente de la decisión para sentirse contenida, pero una más joven puso unas gotas de delegación por miedo a perder los caprichos.
Dos hermanas derramaron protección teniendo en cuenta la desventaja biológica, pero dos hijas únicas prefirieron optar por un poco de desamparo, ya cansadas de padres absorbentes que les cuartaban la libertad.
La bruja más indefensa hecho kilos de bondad como un elemento imprescindible pero la más picara derrocho maldad por miedo a aburrirse.
Estuvieron prácticamente tres días haciendo y deshaciendo, sacando y agregando, discutiendo, discutiendo y discutiendo. Hasta que llegaron a una gran verdad, el hombre perfecto no existe porque las mujeres no saben lo que quieren, necesitan que tenga pero que no tenga, todo y su negativa también, entonces haga lo que haga el hombre nunca va a estar bien.
¿Qué hacen entonces?...Desilusionadas, como cualquier mortal que comprende que ciertos ideales son inconcebibles. Concluyeron que lo mejor era hacer a la mujer que dentro de todo acepte al hombre así como es, imperfecto.
Reunidas al día siguiente, y solo en un par de horas con la mitad de ingredientes llegaron al siguiente resultado: las mujeres pueden hablarle a su hombre sabiendo que es lo mismo que hablarle a la pared, si se quieren deshogar buscan a sus amigas o en su defecto a su madre. Si quieren mucho algo, se lo compran, no van a esperar que sus parejas las sorprendan con el regalo perfecto. Tienen la capacidad de hacer cargo absolutamente de todo, trabajo, casa, hijos y marido. Pueden tolerar dolores e indignaciones, que ningún hombre ni se podría imaginar. Siempre contaran con una gran sonrisa cuando el planteo, lo dicho o lo hecho del otro lado sea deplorable. Las otras características no son necesarias enunciar, ya se las podrán ir imaginando, lo más importante fue en qué base construyeron todo esto: la esencia de esta mujer es que nunca se vana olvidar de ser una verdadera bruja.
Si a las mujeres les va a costar porque no un poco a ellos también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario