jueves, 27 de octubre de 2011

aFteR OfFiCe

Se dio unos minutos para procesar esas ganas de gritar y mandar todo a un lugar muy lejano. El resultado, que le recorra una lágrima por su mejilla. Ella es la indignación personificada por la falta de delicadeza  y solidez de unos otros. Comprende que tiene que acallar y soportar, pero el atropello ya la rebasa, para peor el mayor causante se hace el indiferente. Por el momento, sabe que lo mejor es optar por la misma arma aunque en defecto su imagen es de abúlica… Ahora bien, si alguien se la cruza por la calle y le pregunta cómo esta, ella contesta muy bien con una gran sonrisa. Al cerrar la puerta de ese otro espacio de su vida, él le hace olvidar todo y se deja llevar por el beneficio de estar enamorada. Los problemas no los deja entrar a su casa.

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