lunes, 13 de junio de 2011

GuErRa dE doS mUnDoS


Hace unos años con el advenimiento de la cibernética, algunas ciencias utilizaron como metáfora el cerebro por computadora para desarrollar avances tecnológicos. Hoy en día, en lo cotidiano, utilizamos muchísimas funciones y programas que al estar incorporados nos hacen creer que siempre estuvieron ahí.
Por momentos, me encuentro deseando que el copy paste o el delete se pueda aplicar a la realidad, que práctico sería tener un montón de ventanas abiertas al mismo tiempo (el famoso: como estas linkiando) y elegir cual minimizar o que te aparezca un cartel que te pregunte ¿realmente quiere vaciar la papelera de reciclaje?, pero lo mejor, va, más divertido tener una especie de tuch screem para lo que deseas idear sin un aparato de por medio.
Por otro lado, me viene llamando mucho la atención lo habitual o más “popular” que se esta volviendo el mundo espiritual. Cada vez hay más gente que práctica meditación, más budistas, más vegetarianos, más y más, en pos de una vida más saludable y superadora.
Entonces me pregunto, ¿hacia qué estamos yendo? ¿cuál será el futuro paradigma? Pasaremos a ser seres más “evolucionados” y tecnológicos, estando al día con las últimas novedades, a sentirnos vacíos o out si no tenemos un BB. Terminar los más parecidos a una máquina (cuando en un principio empezamos queriendo que las máquinas sean lo más parecido a lo humano). O más espirituales, con más contacto con la madre tierra, elevados. Tener mayor respeto por la vida y la naturaleza. Volver a ser indios plantando zapallos.

Siempre hubo una guerra entre el consumismo y el misticismo. Pero necesitamos de estos dos mundos. Los llevamos en todas sus variantes en nuestro interior y modo de vivir. Confundimos sus limites, los enemistamos y los amigamos, como fuere...yo trato de salir del engaño, por más que necesite un contacto menos terrenal me encanta las comodidades del desarrollo. Tampoco voy a mentir, me da miedo lo que pueda llegar a venir, pero si me tengo que poner de un bando en estas luchas de tensiones prefiero nunca perder el calor humano y de mi espíritu.

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