jueves, 21 de noviembre de 2013

EnRedaDa



Tanto ruido y cables sueltos,  esa maraña sin extremos.
Ese miedo ancestral pero presente, inamovible.
Tanto ruido, aún en esas  noches donde se acallan o se intimidan las luchas, pero los contrincantes están ocultos y prevenidos.
Sumergida en un remolino de evitación y ansiedad,
las persistentes preguntas repercuten en las ropas y en las pieles.
Hasta dónde se puede escalar sola, esquivando manos lejanas  e infieles.
Siempre el peor golpe fue la decepción.
Pero es hora de seguir otro camino, de seguir un camino,
un camino donde no se encuentre con sus ojos.
Con cada paso arrastrado, se paraliza más el alma doliente.
Ya sin tregua, a cada hora, la garganta se angosta y recuerda,
trae y hace permanecer ese dolor, ahora permanente.
Sin fuerzas para luchar y sin fuerzas para huir…
…aún así, jamás derrotada.  Aunque este perdida, equivocada,
desilusionada, lejana; podrá levantar esa espada, su espada.
Para vencer, para vencerse y quizás solo así volver a estar un poco más liviana.
Solo un poco, eso sí, bastante poco!!!… terminar menos enmarañada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario