miércoles, 17 de julio de 2013

DeStiNaDo aL dESaTiNo

Fue al cumplir los 20 años que pasó de ser una simple sospecha a una rotunda confirmación. Donde quería que suceda algo, iba a pasar cualquier cosa menos lo planificado y por lo general el peor de los desaciertos.
No sabía si era porque lo creía entonces lo sentía, o si lo sentía entonces lo creía. Ya no importaba como iniciara el circulo el resultante era que en lo concreto, surgía el desacierto.
Ya convencido de que estaba destinado al desatino, fue a consultar con médicos, psicólogos, psiquiatras, gurúes… fuese cual fuese la especialización lo entrenaban para modificar lo que le diagnosticaban como error cognitivo, desequilibrio energético, delirio... Pero Roberto seguía viendo que más allá de todo medicamento continuaba la falta de atino.
Cada vez más desesperado se incrementaban sus dudas para iniciar cualquier acción. No comía maní para evitar una alergia o atragantarse, empezó a caminar más para que no continuaran los accidentes de tráfico pero entonces se le rompían las zapatillas.
En un momento de desgano, inició una relación pensando que lo iban a rechazar. Pero a los meses comprendió que perdería al amor de su vida por estar en pareja.
No había forma de ir contra su incongruencia, mientras más se esforzaba más se enredaba. Pensó hasta en encerrarse, pero al día de comenzar a  escuchar las grietas que surgían de las paredes se fue de viaje. Solo le quedaba una oportunidad, ir con el vidente.
Como era de esperarse, para Roberto, se iba a perder y nunca llegar a destino. Pero para su sorpresa, sin ninguna vuelta, llego a una puerta que al abrirse escucha: Te estaba esperando.
A paso lento y atolondrado se acercaba un anciano que lo invitaba a sentarse. Al estar enfrentados el hombre misterioso comienza a decir: “Sos el hombre con mayor libertar y mayor control en esta realidad. Todo lo que pienses, creas o sientas que te pueda pasar no sucederá. Sal a la calle y prueba tu instinto, no tendrás límites”.

Fue así como Roberto decidió cruzar la calle sin mirar. Fue así como Roberto no tuvo más que pensar… y fue así como el vidente aprendió que el destino del desatino no se puede cambiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario