lunes, 19 de marzo de 2012

MiCroRelatO 54


No sabe cómo, pero de golpe estaba metida en el medio de una cloaca, rodeada de excremento. No importa para donde mire o para donde corra. No importa que haga o deje de hacer. Toda esperanza de salida se encontraba, luego, clausurada. Los gritos y suplicas estaban enmudecidos. Por momentos entraba algún rallito de luz pero que a los segundos desaparecía para envolverla más en la penumbra…Pero eso no era lo peor de todo, lo más doloroso para ella era escuchar la risa de él, que venía como desde arriba, que se propagaba en eco y la acorralaba, que la castigaba y más la hundía.

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