lunes, 2 de mayo de 2011

DiaGnoStícaMe eXceSo dE FanTaSía !


Ante el consejo de medicina él paso a exponer que el diagnóstico de esquizofrenia sería inapropiado para su patología, lo que padece es exceso de fantasía.
¿Quién dice que estimular su imaginación es delirante? Él no escucha a los manuales de psiquiatría solo le presta atención a los impulsos que lleva adentro.
A la noche, antes de acostarse sale a su patio a fumar un cigarrillo, es ahí donde encuentra a sus pequeños amiguitos que le hacen compañía hasta su última pitada. En la pared hay una especie de pez bastante solitario que escucha sus pesares, por atrás de la chimenea se asoma un monstruito simpáticon que lo saluda y en la pared de la terraza se dibuja mediante sombras la cabeza del gran cacique que lo alienta en sus decisiones.
Es cuestión de entrenar y tener presición en la mirada, en una centésima de segundos se darán a la aparición cualquiera de las figuras que quieran ser encontradas. Para él es un pasatiempo divertido, capaz un poco infantil pero para nada loco; todo lo contrario es sumamente sanador y liberador.
No necesita antidepresivos para sobrellevar vacíos, con solo dejar de lado la represión él encontrar en las nubes, en los firuletes de la madera, en las manchas de humedad o hasta en el infinito alguna figura que estará dispuesta a brindarle su compañía.
Puede tener diálogos con estos personajes diferenciando que las voces no salen del exterior sino del interior de su cabeza. Son intercambios ingenuos y francos, no virulentos o persecutorios, donde él es el dueño del principio y del fin.
Él aprendió de los filántropos y sabios a contemplar el más allá, y eso no quiere decir que se conecta con el mundo de los muertos o persigue causas perdidas, sino que puede mantener una conexión espiritual que lo hace levitar y maravillarse de lo desapercibido por la mayoría.
A él le gusta gritar para saludar al cielo, cazar mariposas y ver las bicicletas pasar, quedarse contemplando el río por horas, caminar descalzo por el césped que se le atraviese o perseguir corriendo al tren. Meter los pies en el mar y treparse en los árboles.
Tiene el juicio de realidad conservado, puede distinguir si algo es bueno o es malo, tiene momentos tristes pero su mejor cura es reírse de algo, hasta de lo que no tiene gracia, porque lo más insignificante puede mejorar su día.
No tiene ningún trastorno del desarrollo, simplemente no calla a su niño interior, prefiere disfrutar del jugar y pasar como ingenuo,  pero no terminar con su alma corrompida por lo material y preocuparse por el dinero. Esto no quiere decir que no tenga responsabilidades, sabe que debe trabajar para poder comer, pero solo necesitará de sus sueños para poder vivir.
Así es él, un poco excéntrico. No muy sociable; con su familia, cuatro verdaderos amigos, su gato y su perro le alcanza y le sobra. Es raro, no muy alineado. Algunos dirán que es un loco, un loco lindo; lo que él algo muy bien sabe y siempre dice es que lo único que él quería ser cuando sea grande es ser chiquito. Puede parecer raro, pero viendo su historia de vida, lo que algunos confunden con locura, para otros (que miran un poco mejor) encuentraran un ejemplo para ser personas menos estructuradas, más libres, más sonrientes y disfrutar más de la vida.   

Al retirarse el paciente del salón, lo médicos seguramente más sensibles salieron reflexionando: si eso es ser loco, es bueno estar un poco piantado. 

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