Antes que preocuparse tiene que ocuparse, se dijo. Sabiendo
igual que sus nervios iban en aumento no frenaría, seguía haciendo y
deshaciendo. Lo irónico de la circunstancias es que siempre puede aparecer un
evento donde la atención focaliza en una mala jugada.
Cuatro días sin fumar
frente a por lo menos 50 situaciones que ameritan fumar un cigarrillo. Vuelve a
repetirse: ocuparse antes de preocuparse…e intentar el absurdo de
seguir-dejando el vicio.
